viernes, 21 de enero de 2011

No entiendo como me sigue atormentando ;

Grandes letreros llenos de luz y ficción, luces de la ciudad. Mi corazón en llamas y con un chao se acaba todo. Aspera suavidad que inunda los oídos de la multitud entre bocinas y pitazos. Camino hacia la orilla, y cuando doy el paso para cruzar, todo se para y cada luz en su pausar, tiñe de color ésta amarga vista que me trae a la nostalgia de un pasado que no ha quedado en el ayer. Dónde recorriendo las calles con mi tío en su auto, después de la típica reunión familiar, dónde más de alguno quedó durmiendo boca abajo en una cama ajena. Donde la imagen mía muy niña miraba hacia arriba los postes de luz amarillos de Arica dónde pasaba mis vacaciones. Vacaciones que eran las mismas que hoy, sólo que hoy ya no me hago presente, ya no estoy aquí, ya no recuerdo nada, y ya no quiero recordar nada. Tantos años nuevos teñidos de gris, tantos flashbacks me cegaron y ya no puedo recordar lo que bloquea mi memoria. No sé que pasó, no sé que hizo ni como respondí, sólo sé que fué malo y que no era lo que a una niña debía sucederle, sólo sabía que debía correr hasta que mis pies no pudieran. Y quizás nunca nadie sepa de lo que estoy hablando. Tampoco quiero asustar a nadie, pero nunca más me acercaré con ese ingenuo interés a alguien. Porque no tengo 8 años, porque ya no uso los vestiditos de niña, porque ahora soy capaz de hilar cada palabra y formar una idea, y así describir tragedias y recibir ayuda. Quizas inconcientemente la pedí a gritos años mas tarde, ése es el poder del subconsciente, pero cuando pasan cosas como esas nuestro "swich" interno se desconfigura de una forma muy extraña, quedamos como esos estrafalarios y hasta escalofriantes cuadros de pintura abstracta. No quiero que me den la razón, ni menos que me tengan pena. Yo solo intento sopbrepasarme a las cosas que se repiten en la ciudad de hoy en día y enrealidad de siempre. La realidad no siempre es como la vemos, al menos hasta que nos toca vivirlo.

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